no por mandato del corazón
ni por ser lo más coherente.
Ámame como sólo tu sabes amar,
despacio y a cuenta gotas
o rápido y sin ninguna mesura.
Ámame con mis ángeles y demonios,
encuentra en ellos mi humanidad
y en ella la esencia única de mi ser.
Ámame, que yo también te amaré.
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