Recordando los momentos buenos atrapados en una fotografía,
creiste que el dolor no volvería a tocar a tu puerta.
Por más que intentas ignorarlo, este no desaparecerá jamás.
Te hundirá hasta marcar tu rostro con su amarga existencia.
"Ya no debes seguir, toma mi mano y sucumbe a mi".
"Deja de resistirte y dejame llenar tus ojos de tristeza".
"No tiembles más, la oscuridad cubrira tu cuerpo desnudo".
"Cierra tus ojos y sigue mi voz, prometo liberarte del dolor".
Después de escuchar aquellas palabras desesperanzadoras,
caiste en llanto a la luz brillante de la luna solitaria
y mirando al cielo con desconcierto te viste a ti misma,
vistiendo un vestido blanco en medio de un desierto de cenizas.
「 ∫ μ : α η 」
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